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Hechos 16:31-32
Ellos dijeron: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.
Pablo y Silas fueron encarcelados. Sin embargo, el Señor envió un terremoto que no sólo abrió las puertas de la prisión, también causó que las cadenas de todos cayeran. La principal responsabilidad de un carcelero es evitar que los presos se escapen, y en los tiempos bíblicos el incumplimiento de esta responsabilidad se castigaba con la muerte. Así que cuando el carcelero vio las puertas de la prisión abiertas, inmediatamente pensó que todo el mundo se había escapado, en otras palabras, había ocurrido lo imperdonable y su única alternativa era matarse. Pero los presos no se habían ido y Pablo y Silas gritaron: "¡No te hagas daño! ¡Estamos todos aquí!" El carcelero, en un gran alivio cayó a sus pies y les preguntó: "Señores, ¿qué debo hacer para ser salvado?"
¿No te parece éste escenario y secuencia de eventos interesante? He aquí un carcelero que cae a los pies de sus prisioneros y les pide qué se necesita para ser salvado. Anteriormente, en el versículo 25, "Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían." ¿Cuándo? Antes de que sus cadenas se cayeran. Puedes ver que el testimonio es más efectivo cuando demostramos nuestra fe en circunstancias difíciles, antes de entregarnos. Que es cuando la fe es más que palabras, y se convierte en algo práctico y vivo. Cuando el carcelero escuchó por primera vez a Pablo y a Silas expresar su fe (cuando aún estaban encadenados), es probable que sonara hueco y filosófico como la gente hoy en día trata a nuestras palabras -- sólo otro enfoque religioso. Pero ese no fue todo su testimonio, también fue lo que ocurrió después que las puertas se abrieran de golpe -- no se fueron de inmediato -- feliz y contentos hacia su libertad personal. En vez, y más convincente para el carcelero no era sólo la fe de Pablo y Silas, ni siquiera la respuesta de Dios, era la preocupación que expresaron por la vida del carcelero al no irse. Lo que hicieron después, fue el milagro que más importó -- que prácticamente le salvaron la vida al carcelero al no haberse escapado.
Pablo y Silas demostraron su fe, tanto antes como después del milagro de Dios. Se trataba de: "Y le hablaron la palabra del Señor" al carcelero. El carcelero había sido preparado para escuchar la Palabra del Señor. ¿Alguna vez has considerado que la forma en que modelas tu fe es más importante de lo que tus palabras jamás podrían ser? ¿Qué ve la gente en tu comportamiento cuando te enfrentas a una crisis? ¿Te ven en oración y adoración? ¿Y qué pasa después? ¿Has considerado que el objetivo de un milagro, puede no ser tu escapatoria personal, sino que permaneces en la esclavitud como un testigo de amor desinteresado para salvar a otro de una manera muy práctica? Piensa en eso la próxima vez que Dios te libere de una situación difícil -- mira alrededor y ve quien necesita ser salvado -- puede no ser un compañero de prisión, podría ser el carcelero.
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Las Devociones de Bolsillo son escritas por Mike Brooks. Un hombre de negocios retirado, él es el Moderador de la Iglesia South Shores, dirige el Consejo de Diáconos, sirve en el comité de finanzas, y enseña un estudio bíblico de Hombres y en el Ministerio de Varones. Mike tiene una pasión por misiones evangélicas. Él es el esposo de Sherry; el padre de Ryan, Natalie, Krissy, Rebecca, y Amanda; el suegro de Ariel; y el abuelo de Conner y Christian.