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Hechos 20:35
En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir"».
Previamente en el verso 33 Pablo dijo, “No he codiciado”, en el pasaje de hoy Pablo cita a Jesús: “Hay más bendiciones en dar que en recibir”. No creo que sea accidente que estos dos versos estén tan cerca. El punto de Pablo está bien claro: La cura para la enfermedad de la codicia es dar.
En el ejemplo del gobernante rico (Lucas 18:18-25) Jesús dijo, “Eres esclavo de tus pertenencias materiales -- véndelas y entrega las ganancias a los pobres”. Otra vez más un claro ejemplo de que la cura recetada para la codicia es dar. Así que la siguiente pregunta podría ser: ¿a quién debemos dar nuestro dinero? A pesar de lo interesante esa decisión la podemos tomar sólo parcialmente -- el diezmo (los primeros 10% de la ganancia), siempre pertenece al Señor y Su iglesia, y es únicamente Su decisión (mediante los representantes de la iglesia) cómo gastarlo. El verdadero dar está por encima del diezmo -- esa es el área en la que podemos decidir dónde dar nuestro dinero. Mucha gente no pasa del diezmo, así que no sienten la alegría de dar “realmente” y, en mi opinión, es por eso que el “codiciar” es un asunto tan fuerte en el mundo hoy.
Sé que la lección de hoy es difícil, y quizás nos atañe a todos. La pregunta que me hacen con más frecuencia cuando predico sobre el tema es: ¿Cómo puedo llegar allá (dando diezmo y dando “realmente”) de aquí (lleno de deudas hasta las cejas y costos de vida que apenas puedo cubrir)? Respuesta: De la misma manera que dos personas con el mismo trabajo e ingreso terminan financieramente en lados opuestos después de 25 años. Uno está bien ubicado en su retiro y el otro apenas puede cubrir los gastos. ¿Por qué? Por cosas pequeñas. El Monte Rushmore no fue creado con un palo de dinamita, fue esculpido astilla por astilla. Lo mismo se aplica al dar. En lugar de ir a Starbucks todos los días esta semana, v un día sí y otro no y coloca tu donativo ante el Señor; lleva tu almuerzo al trabajo un día esta semana, y dale lo ahorrado al Señor; hazle un favor a tus hijos y retíralos de alguna actividad este semestre y dale al Señor. La clave por supuesto está en darle al Señor, no en gastar lo ahorrado en otra cosa. ¿Comenzarás hoy?
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Las Devociones de Bolsillo son escritas por Mike Brooks. Un hombre de negocios retirado, él es el Moderador de la Iglesia South Shores, dirige el Consejo de Diáconos, sirve en el comité de finanzas, y enseña un estudio bíblico de Hombres y en el Ministerio de Varones. Mike tiene una pasión por misiones evangélicas. Él es el esposo de Sherry; el padre de Ryan, Natalie, Krissy, Rebecca, y Amanda; el suegro de Ariel; y el abuelo de Conner y Christian.